Las reformas integrales de viviendas son un proceso complicado para arquitectos y técnicos, sobre todo saber gestionar los deseos de tu cliente con la contención del presupuesto y la ejecución de obra. Gustos, dinero y plazo son las variables más importantes para que tu cliente quede realmente satisfecho. Para ello es importante transmitir a los propietarios de la reforma de la vivienda conceptos claves que contribuyan a incrementar su satisfacción.

Planificar, rodearse de buenos profesionales, contratar a empresas serias y fiables, una óptima gestión y la implicación en el proyectos son garantía de éxito en las reformas.

1 –Planificación

¿Cuál es el objetivo que nuestro cliente persigue con la reforma? Debemos conocer los pormenores de cómo se utilizan los espacios, qué realmente incomoda de la vivienda a sus propietarios. Una vez que ya sabemos qué es lo que realmente quieren, tendremos que aplicarlo sobre el papel, pedirles un croquis que nos ayude a conocer lo que tienen en mente, una configuración inicial de su futuro hogar.

Son muchas las personas que dibujan en su mente la casa de sus sueños. Es habitual ir cogiendo ideas de un sinfín de imágenes: revistas de decoración, películas, casas de famosos, locales de moda, etc. pero, en muchas ocasiones, resulta muy difícil hacerlos realidad. Además, en estos temas, las personas anteponemos lo externo, lo decorativo a otros aspectos, y como profesionales debemos aconsejar a nuestro cliente encontrando el justo equilibrio entre lo que quieren tener, lo que pueden hacer y lo que están en disposición de gastar.

Por otro lado, debemos asesorarles en la aplicación de las normas básicas del diseño, en las direcciones conceptuales a seguir y en las técnicas funcionales, estéticas, ambientales, sensoriales, psicosociales, económicas y legales, controlando siempre los costes de la obra, en las reformas de cocinas, de baños, integrales…

2.- Empresa constructora con garantías

Habitualmente el cliente comete el error de solicitar infinidad de presupuestos. Estamos acostumbrados a hacer comparativos y, por ello, sabemos que no es recomendable pedir más de 3 presupuestos.

Nuestro cliente es el responsable de comparar los presupuestos, pero como técnicos y especialistas debemos transmitirles que nunca comparen el precio final, dado que las empresas no ofertan exactamente lo mismo. Es esencial revisar toda la información y ver lo que nos ofrecen unos y otros, para poder comparar bajo las mismas condiciones, atendiendo a calidades, mediciones, tiempos….

En esa comparación hemos de sopesar, además otros aspectos más allá de lo puramente económico, los servicios de valor añadido y las garantías (seguro de responsabilidad civil, certificados, etc) de las distintas empresas que nos han presupuestado. Son muchas las ocasiones en las que lo barato sale caro. Por ello resulta mucho más conveniente contratar un único interlocutor que gestione y agrupe todos los oficios. Como directores de las obras nos va a facilitar sobremanera nuestro trabajo

3- Experiencia en la gestión

En nuestra labor de asesoramiento podemos erigirnos, una vez han hecho la elección de la empresa que es competencia del cliente, como mediación en la firma del contrato con la empresa constructora para velar porque se ajuste al máximo a la ejecución de las obras, atendiendo a posible eventualidades pero evitando que las excepciones se conviertan en regla. Ese contrato deberá reflejar no sólo el presupuesto de las obras sino también las formas de pago, los materiales a utilizar y los plazos de ejecución. El cumplimiento de ese contrato evitará imprevistos no contemplados.

Como arquitecto, y para ganar la confianza de nuestros clientes debemos conocer qué permisos y licencias son los necesarios. Las licencias son responsabilidad del propietario pero al tratarse de obras de reformas, su gestión no resulta complicada y pueden gestionarlos la empresa constructora.

4.- Colaboración en la ejecución

La implicación de los propietarios y la mediación del arquitecto como director de obra en el desarrollo de la reforma integral es positiva para el buen término de las mismas. Las indecisiones o las discrepancias a destiempo pueden ser más perjudicial que participar a medida que avanza la obra. En muchas ocasiones surgen ideas, necesidades que a buen seguro favorecerán la consecución del objetivo.

Es importante asesorar al cliente pero sin paralizar el óptimo transcurso de la obra para que no se dispare ni el precio ni los plazos.